lunes, 22 de agosto de 2016

Con un corazón apachurrado

La temperatura de 46c en la calle y un corazón apachurrado me hacía querer llegar a casa y refugiarme en mi hogar después de dejar a mis hijos en su primer día de escuela.  


Entre a la casa solo con el ruido del aire acondicionado, ninguna vocecita de niños al entrar; un poco de desorden en el dormitorio de mis hijos, comencé a pensar en nuestros momentos juntos este verano, contrario a muchos papas hoy no estoy tan feliz de que mis hijos entren a la escuela, a decir verdad, me duele que estén en ella. No me mal entiendan, me gusta que mis hijos aprendan.

Mis inquietudes como madre son: ¿qué maestro les tocara este ciclo escolar, será buen maestro, se interesará en sus alumnos, les enseñaran correctamente en amor y disciplina, con interés y respeto?

Por el momento estas inquietudes comenzaron a quitarme el gozo y llenarme de preocupación, orando a Dios puede recordar que estamos en un mundo caído, sin esperanza. Lo que yo pueda hacer en la vida de mis hijos no tiene el valor comparado con lo que Dios hace en sus vidas. Entonces mi pregunta debería ser, ¿mis hijos podrán responder en un mundo caído como Dios quiere? ¿Estoy preparando a mis hijos bajo los principios bíblicos?

Solo puedo concluir en esto, me falta mucho por hacer y si bien es cierto que como madre no tengo el control de mis hijos mientras están en la escuela, Dios su lo tiene, y nada absolutamente nada escapa de su soberanía, Por tanto, debo confiar en él.
Puedo pensar en que la presencia de Dios está con ellos y conmigo, su palabra dice:

Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso. Ex 33:14.

Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará. Dt.31:6

Con cari~o Lizy




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