martes, 8 de diciembre de 2015

EMANUEL: “CON NOSOTROS DIOS” Mateo 1:23


EMANUEL: “CON NOSOTROS DIOS”  Mateo 1:23

  Por: Manuel Sánchez
IDEA PRINCIPAL: Jesús fue, es y siempre será Emanuel,
 “con nosotros (está) Dios”. 




INTRODUCCIÓN:  
Mateo interrumpe su relato de los eventos precedentes al
nacimiento de Jesús para informarnos que, en cumplimiento
de la profecía de Isaías 7:14, a Jesús se le llamaría Emanuel, literalmente “Con nosotros, Dios” (Mt. 1:23; este es el orden de las palabras tanto en el nombre hebreo como en la traducción que Mateo da luego en griego). Como se puede ver en las versiones de la Biblia que no sean la Reina-Valera, el v. 23 no dice “Y llamarás su nombre Emanuel”, sino “Y llamarán su nombre”, es decir, la gente lo llamaría “Emanuel”. ¿En qué sentido lo llamarían “Con nosotros Dios”? Para contestar la pregunta, primero procuraremos entender la profecía en su contexto original en los tiempos de Isaías. Luego volveremos al Evangelio de Mateo para ver cómo Jesús fue Emanuel, es Emanuel y siempre será Emanuel. Al hacerlo veremos enseñanzas de Mateo cruciales para nuestra fe, para la salvación y transformación de nuestra vida y para nuestro servicio a Dios. 

1) LA PROFECÍA EN ISAÍAS 7:14 
a) El contexto histórico: Acaz, rey de Judá, y su pueblo tenían mucho temor ante una invasión por Israel y Siria en el año 734 a.C. (7:1-2). 
b) El v. 1 resume toda la invasión, incluyendo su fracaso, pero los vv. 2-16 hablan del tiempo del inicio de la invasión, b) El mensaje del Señor para Acaz: el plan de Rezín y Peka no prosperará (7:4, 7), pero para quedar firme en su reino Acaz tiene que confiar en el Señor (7:9). 
c) El ofrecimiento del Señor para animar la fe de Acaz: cualquier señal que Acaz pidiera (Is. 7:10-11). 
d) La respuesta: “no pediré” (Is. 7:12-13). No quería pedir porque temía que Dios daría la señal pero que no podría defenderlo de los invasores. No creía.
e) La promesa de Dios: dentro de un año se vería que El libraba a Judá de los invasores (7:14) y dentro de pocos años la liberación sería completa y la tierra de los invasores sería abandonada (Is. 7:15-16). La profecía evidentemente tenía que ver con lo que sucedería en los próximos meses y años, no con el nacimiento de Jesús más de siete siglos después.
 De modo que en su contexto original “la virgen” no se refería a María, sino genéricamente a cualquier virgen de Judá. La promesa del v. 14 era que en el tiempo que una virgen tardara en concebir y dar a luz (no mucho más de nueve meses), la situación ante la invasión cambiaría tanto que las madres llamarían a sus hijos “Emanuel”, “Con nosotros (está) Dios”

2) JESÚS FUE EMANUEL DURANTE SU ESTANCIA FÍSICA EN LA TIERRA. Mateo 1:23 señala un cumplimiento de la profecía aún más impresionante que el cumplimiento indicado en el contexto original de Isaías 7. 
a) En este caso, una virgen concibió y dio a luz siendo todavía virgen (Mt. 1:18-20, 24-25). 
b) En este caso, el hijo nacido fue el medio por el cual Dios estaría con su pueblo, obrando poderosamente a su favor. 
c) En este caso el hijo nacido era Dios. Mateo sugiere esto indirectamente en 1:2-20, particularmente por su uso del verbo “engendrar”. 
d) En este caso Dios estuvo presente con su pueblo físicamente por más de 30 años. 
e) En este caso Dios obró en Jesús a favor de su pueblo aún más poderosamente que en Isaías 7, pues Jesús salvó a su pueblo de sus pecados (1:21). En la salvación que obró Jesús, él fue Emanuel, Dios con nosotros, obrando poderosamente a nuestro favor. (Sin embargo, Jesús no sólo fue Emanuel durante su estancia en la tierra, sino que…) 

3) JESÚS TODAVÍA ES EMANUEL (Mt. 18:20). 
    Jesús es Dios. La promesa de Jesús de estar en toda reunión convocada en su nombre implica que Jesús es omnipresente y, por lo tanto, Dios. Además, la promesa del v. 20 evoca una enseñanza de los rabíes del tiempo de Jesús: donde dos o tres se congregaran para estudiar la Torá, Dios estaría en medio de ellos. Los lectores judíos de Mateo conocían esta enseñanza, oirían su eco en el v. 20, y concluirían que Jesús aquí reclamaba ser el Dios que estaría presente en medio de sus discípulos. 
 (Además…) 

4) JESÚS SEGUIRÁ SIENDO EMANUEL SIEMPRE (Mt. 28:17-20).
 a) Mateo concluye su evangelio recogiendo el tema de Emanuel, pues la última oración del evangelio es la promesa de Jesús de estar con nosotros, y eso lo hará todos los días, hasta el fin del mundo (v. 20). 
b) Aquí Jesús particularmente promete obrar poderosamente en nosotros para llevar a cabo la misión que él nos ha encomendado.
c) Jesús promete estar con nosotros como Dios omnipotente. Aceptó la adoración de sus discípulos (v. 17), tiene toda autoridad (v. 18), es del mismo nivel que el Padre y el Espíritu Santo (v. 19), y es omnipresente (v. 20). 

CONCLUSIÓN:
En esta Navidad celebremos a Emanuel, el Dios Hijo que vino a estar con nosotros, obrando poderosamente para salvarnos de la muerte eterna, perdonando nuestros pecados; que está con nosotros para obrar poderosamente en nuestras reuniones convocadas en su nombre, y que siempre estará con nosotros obrando a través de nosotros en el cumplimiento de la gran comisión.
Jesús fue, es y siempre será Emanuel, “Con nosotros está Dios”. 



No hay comentarios:

Publicar un comentario