sábado, 28 de noviembre de 2015

LA VIDA EN EL MUNDO REAL (Capítulo 9) Edad de Oportunidad

Edad de Oportunidad

 Una Guía Bíblica para educar a los adolescentes
Paul David Tripp

                               Capítulo 9
LA VIDA EN EL MUNDO REAL
Echa un vistazo a tu alrededor y observa cómo es todo… Todo esto pareciera decirnos qué debemos pensar, desear y hacer. Pareciera definir nuestras relaciones y decirnos qué es lo importante. Me refiero a la cultura. Donde existan personas, existirá también una cultura.
Nuestros adolescentes deben aprender a entender su cultura. Deben entender cómo la lucha espiritual, se da en la cultura.


DOS REACCIONES TÍPICAS A LA CULTURA
Por un lado se trata de salir y vivir separados de la cultura que nos rodea y por el otro lado se trata de vivir dentro de esta cultura, pero no ser parte de ella.


RECHAZO Y ASIMILACIÓN

RECHAZO/AISLAMIENTO
La reacción de rechazo consiste en aislarse de la cultura. Se basa en la idea que la maldad está dentro de la cultura, por lo que debemos alejarnos de ella. Por lo general se tiende a alejarse de actividades como ir al cine, escuchar música, bailar y otras actividades semejantes. Siempre que sea posible, las familias cristianas evitan tener participación de las actividades del mundo secular.
Aún y cuando no parece una mala reacción, este rechazo tiene peligros deficiencias.
1.      Niega lo que nos dice la Biblia, que todo lo creado por Dios es bueno (Génesis 1:31, Salmo 119:14).
La maldad resulta del uso que el hombre hace de las cosas para expresar sus pensamientos y gratificar sus deseos como pecador. Por ejemplo, la música en sí no es mala; lo malo es que mucha gente expresa su rebelión contra Dios a través de la música. Nuestros hijos deben aprender a no ser influenciados por las cosas que los rodean y saber que no se gana la batalla evitando el contacto con ellas.
2.      Nuestra lucha no es contra un mal externo, sino contra un mal interno.
Esta guerra interior, se libra en nuestro corazón. En 2 Pedro 1:4 se nos dice que Dios nos ha dado lo necesario para escapar de todo lo corrupto de este mundo.
Debemos enseñar a nuestros hijos que esta lucha en contra del mal no se resuelve evitando cosas, aún y cuando hay circunstancias, lugares y personas que debemos evitar para huir del pecado.
El pecado existe en nuestro corazón y no se elimina con solo evitar tentaciones externas. Esta evasión no cura, pero si limita el daño del pecado en nuestras vidas.
3.      Promueve la autojusticia.
La rectitud se vuelve sinónimo de cumplir una serie de requisitos. Así, los que cumplen con la lista son considerados rectos/maduros y los que no la cumplen se consideran carnales/inmaduros. Este concepto es falso, puesto que el mismo Cristo atacó el orgullo espiritual en los fariseos, como nos muestra Mateo 5:20, Mateo 23 y Lucas 18:9-14. No se trata de cumplir la lista y tener un corazón alejado de Dios, que confía en su propio yo.

ASIMILACIÓN
La reacción de asimilación considera que las cosas son neutras y que no se corre peligro si se participa de ellas.
La Palabra de Dios nos enseña que las cosas no son neutrales. Todo conlleva un peso moral, como lo señaló Cristo en Mateo 12:30: “El que no está conmigo, contra mí es”.


Al reflexionar sobre algunas cosas de nuestra cultura, debemos reconocer lo siguiente:
1.      Lo que Dios creó es bueno.
2.      Todas las cosas que han sido puestas y/o usadas, tienen un significado.
3.      Todas las cosas pueden usarse para bien o para mal.
4.      Las cosas expresan la perspectiva de quien las hizo o usa.
5.      Las cosas en nuestra cultura no están en un contexto o situación neutra.

Ambas reacciones tienen deficiencias, por lo que más adelante, veremos una tercera manera de reaccionar a la cultura que nos rodea.

¿QUÉ ES LA CULTURA?
Dios nos creó con la capacidad de interactuar con el mundo a nuestro alrededor y nos dio la responsabilidad de reflejarlo a Él en esta interacción. Dios nos hizo a Su imagen y semejanza, nos dio habilidades únicas y nos ordenó usarlas (Génesis 1:26-31, Génesis 2:15-20). Desde la creación el hombre ha interactuado con el mundo. La presencia de la cultura se ha mantenido constante y en continuo cambio. La cultura fue creada por la humanidad, por lo que es inevitable la lucha contra la cultura.
La cultura es el resultado de la interacción entre el hombre hecho a la imagen de Dios y el mundo que Dios creó. En cualquier lugar donde hay personas, hay una cultura.
No podemos evitar esta lucha con la cultura, porque aún nosotros mismos, creamos nuestra propia cultura. Hay una cultura en nuestras familias, así como hay una cultura en el mundo que nos rodea.
La caída del hombre es la razón por la que existe una lucha contra la cultura.
“Antes de la Caída, Adán y Eva interactuaban con el mundo que Dios había hecho. Expresaban su creatividad a semejanza de Dios, pero no había problema porque todo lo que hacían y decían, todo lo que revestían y creaban, y todas sus costumbres y maneras de relacionarse estaban basadas en las palabras de Dios. Trágicamente, otra voz, la de la serpiente, entró en la escena para dar otra interpretación de lo que Dios había hecho y dicho. Al seguir esa voz, Adán y Eva crearon la lucha cultural” Paul David Tripp.
Como resultado del pecado, la cultura humana nunca más reflejará la perfecta voluntad de Dios.
Esta lucha siempre se tratará de algo moral. Las personas interactuamos con el mundo en sumisión al Señor y Su palabra, o en rebeldía y con nuestro propio pensamiento. Es una lucha entre lo bueno y lo malo, entre lo correcto y lo incorrecto, entre la verdad y la mentira, entre la fe y la incredulidad, entre el deseo humano y la voluntad de Dios.

LA NECESIDAD DE PROTECCIÓN
La moda es un perfecto ejemplo de cómo influye en nosotros la cultura. La cultura moldea lo que hacemos, cómo lo vemos y cómo pensamos. “Como el aire que constantemente respiramos, la cultura es el aire espiritual que nuestro corazón absorbe constantemente” Paul David Tripp.
Hemos errado al enfatizar lo obvio como el sexo, las drogas, la violencia, etc. y no hemos señalado los contaminantes invisibles y engañosos que tiene la cultura. Como resultado, quizá nuestros hijos no se ven influenciados por las cosas “grandes”, pero pueden estar sirviendo a los ídolos que tiene la cultura que los rodea. Debemos tener temor de estos ídolos, porque se infiltran sin que nos demos cuenta, pareciendo ser inofensivos y atractivos. Se dirigen hacia nuestra naturaleza pecaminosa y alimentan justamente lo que Dios quiere destruir.
Fallamos también al culpar el medio que conduce estos ídolos (Gobierno, educación, música, televisión, etc.), en vez de enfocarnos en los ídolos en sí. En un mundo caído, estos medios pueden ser usados para lo bueno o para lo malo.
Necesitamos poner filtros que protejan a nuestros hijos del veneno invisible de la cultura. Necesitamos enseñarles desde pequeños principios bíblicos, que los ayuden a enfrentarse al mundo que los rodea. Necesitamos ver cada situación, relación o problema como un momento de oportunidad para poner en práctica la Palabra de Dios.

HABLANDO CON TU ADOLESCENTE ACERCA DE LA CULTURA
Como lo hemos venido diciendo, debes hablar, hablar y hablar con tu hijo adolescente. Nuestros hijos siempre necesitarán de nuestra dirección.
A continuación te compartimos algunas estrategias que puedes usar en el tiempo de plática con él:
1.      No esperes a que tu adolescente pida hablar contigo.
Siempre debes buscar a tu hijo, siendo cálido, amigable, vivificador.
2.      No te conformes con respuestas cortas.
Sigue cada Si y cada No que diga tu hijo. Haz preguntas que te revelen sus acciones, pensamientos, sentimientos, etc.
3.      Sé positivo.
El propósito que hables con tu hijo, es que lo ayudes a entender, desear y actuar correctamente. Así que no trates de atraparlo en algo que está haciendo mal.
4.      Trata de exponer con amor sus fallas, sin hacerlo sentir que es un ignorante o un tonto.
En forma positiva muéstrale cómo la cultura lo está contaminando.
5.      Hazte un compañero de batalla, compartiendo tu propia lucha, al tratar de vivir piadosamente en una cultura impía.
Reconoce que tú también te has equivocado y has sido influenciado por la cultura. Pídele que ore por ti y dile que tú oras por él.
6.      Dirige siempre a tu adolescente hacia Cristo.
Todos los días muéstrale que Él nos da Su gracia y misericordia.
7.      Ten presente siempre que no puedes proteger a tus hijos de la cultura.
Debes comprometerte a prepararlos para que puedan enfrentarse con la cultura de una manera bíblica.
8.      Sé un modelo del carácter de Cristo.
Gánate a tu adolescente con un amor como el de Cristo. No lo golpees con palabras negativas.

¿CUÁL ES LA INFLUENCIA DE LA CULTURA?
Basta con ver a nuestro alrededor y ver cómo se visten los adolescentes, cómo hablan, cómo todos compran y compran, trabajan y trabajan, cómo pareciera que todos seguimos un patrón marcado por la cultura en la que nos encontramos. La cultura influye en cómo nuestras familias piensan y viven.
“Si comprendemos las maneras en la que somos influenciados por la cultura, podremos enseñar a nuestros adolescentes a vivir sabia, atenta y redentoramente. Lo sabio se refiere a la habilidad de aplicar los principios de la Escritura a la toma de decisiones prácticas en el contexto de su cultura. Estar atento significa vivir consciente de la filosofía hueca y engañosa de la cultura circundante y no entregarse a la tentación de servir a sus ídolos. Redentoramente significa no estar satisfecho con el aislamiento o vivir a la defensiva, sino seguir el mandamiento de Cristo de ser sal y luz en un mundo corrupto y oscuro” Paul David Tripp.
No debemos conformarnos con sobrevivir y tener a nuestros hijos alejados del pecado sexual, libres de drogas, etc. Nuestra meta debe ser mayor. Dios quiere que nuestros hijos participen de la naturaleza divina, que huyan de la corrupción de este mundo y que sean luz en el mundo, en medio de personas malas y perversas.
Nuestros hijos son diferentes a nosotros en muchas cosas. No debemos reaccionar de la misma forma ante sus preferencias personales que no coinciden con las nuestras, porque están viviendo y disfrutando de cosas que nosotros no hicimos ni disfrutamos; a cuando se trata de asuntos morales, que tienen que ver con participar en cosas que desagradan a Dios. Si damos igual importancia a las preferencias personales y a los asuntos morales, debilitamos la influencia positiva que podemos tener sobre nuestros hijos.
La influencia de la cultura se resume en cuatro áreas. La suma de estas áreas, es la vida misma. La cultura influenciará cada área de nuestras vidas de una manera u otra. Debemos estar atentos a esto y enseñar a nuestros hijos a hacerlo también.
1.      La cultura establecerá el ritmo de vida.
El ritmo de vida se relaciona con lo que nuestra cultura considere importante. Este ritmo de vida es el resultado de una cultura donde el poseer y lograr, es muy importante.
La cultura influye en el horario y en el orden en el que suceden los eventos en nuestra vida. A pesar de haber diferencias entre una persona y otra, hay semejanza en el orden de los eventos en la mayoría de las personas.
La cultura nos marca pasajes convencionales de la vida, que muchas veces seguimos, sin siquiera saber por qué decidimos seguirlos.
2.      La cultura establecerá la agenda para la vida.
La agenda que lleve una persona en cualquier cultura, dará a conocer lo que es importante para su cultura.
Si hiciéramos una lista de prioridades de nuestra cultura, ¿Sería similar a nuestras prioridades? ¿Sería similar a las prioridades bíblicas?
De diferentes maneras la cultura expresa lo que es importante, valioso y verdadero. Por ejemplo, si en nada se ve o escucha algo acerca de Dios; simplemente así muestra lo que es importante o no para esa cultura. Este bombardeo cultural que puede hacerse a través de la televisión, radio, cine, etc. ocurre muchas veces en momentos de relajación, donde nuestros hijos no están pensando en forma crítica, sino solo están inhalando esa cultura. “La perspectiva de la vida que se le presenta influenciará su punto de vista de la vida y su plan, si inhala la cultura indiscriminadamente y acepta sus prioridades” Paul David Tripp.
No podemos enseñar a nuestros hijos a vivir con sus ojos abiertos, si nosotros no lo estamos haciendo.
3.      La cultura definirá y dará forma a nuestras relaciones.
Vemos cómo la cultura da forma a nuestras relaciones, en la perspectiva que tenemos sobre la autoridad y el Gobierno; sobre el hombre, la mujer y sus papeles; sobre la sexualidad y la relación entre un hombre y una mujer, entre muchos otros ejemplos.
Un buen ejemplo de cómo la cultura influencia nuestras relaciones, es la redefinición que ha ocurrido en la familia. Una familia significaba un hombre y una mujer que estaban casados y tenían hijos. Ahora el término de familia tiene diversos y confusos significados.
Nuestros adolescentes se ven severamente influenciados por la cultura. Hoy en día vemos una presión a que formen pareja con alguien, hay un fuerte énfasis físico y énfasis en expresión sexual.
“Nuestra tarea es asegurarnos de que el estilo y las reglas para las relaciones que promovemos con nuestros hijos, por palabra y ejemplo, llenen los estándares bíblicos para las relaciones” Paul David Tripp.
4.      La cultura influenciará poderosamente nuestra vida espiritual.
La vida espiritual de una persona marca su forma de pensar y forma de responder a su cultura, o por el contrario, ésta es asimilada por la cultura.
La religión ha sido virtualmente excluida del debate cultural. La religión en forma sutil es presentada por los medios de comunicación como algo negativo. La psicología ha tomado el lugar de la religión dentro de la cultura.

Nuestros adolescentes deben saber y entender que viven en una cultura que ejercerá influencia en cada área de su vida. Necesitan aprender a protegerse de las cosas contaminantes que tiene la cultura y sobretodo deben aprender a ser de influencia en su cultura, con la verdad de Jesucristo.
“No podemos discipular a nuestros adolescentes en un estilo de vida consistentemente bíblico sin estar dispuestos a evaluar los lugares en los que nuestras propias vidas son inconsistentes” Paul David Tripp.

RESPONDIENDO A LA CULTURA: UN PLAN PARA NUESTROS ADOLESCENTES
Decíamos que el aislamiento falla porque no podemos escapar de la lucha cultural. No se dan cuenta que la cultura comienza con el corazón.
Todo lo que hay y sucede en una cultura, es el fruto de lo que desean y a lo que sirven las personas que la integran.  La lucha cultural, es una lucha con los deseos del corazón. Muchas veces separar a nuestros hijos de ciertos lugares, situaciones y relaciones es lo correcto; sin embargo, esta separación no significa que nuestro hijo estará a salvo. Con el aislamiento no preparamos a nuestros hijos a ser sal y luz en la tierra, como lo manda Cristo.
En la asimilación, las cosas en la cultura se ven neutras y no se ve perjudicial que los hijos participen activamente en su cultura. Lo equivocado de pensar en la neutralidad, hace que se involucren en la cultura sin analizarla, ni evaluarla. De esta manera, tampoco enseñamos a nuestros hijos a ser sal y luz en el mundo.
Necesitamos una tercera manera, que nos ayude a guiar a nuestros hijos, sin caer en el aislamiento o la asimilación de la cultura. Necesitamos una manera de interacción redentora.

META 3
ENSEÑAR AL ADOLESCENTE A ENTENDER E INTERACTUAR REDENTORAMENTE CON SU CULTURA
El propósito es que nuestros hijos crezcan siendo capaces de interactuar con su cultura, sin ser esclavos de los ídolos de la cultura. El propósito de esta interacción no es que obtengan placer y satisfacción personal, sino redimir su cultura para Cristo.
Las bases bíblicas de esta estrategia las encontramos en Mateo 5:13-16:
“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”.
En el aislamiento se esconde la luz y en la asimilación se olvida que somos sal.
La estrategia de interacción redentora tiene dos objetivos principales:
1.      Que nuestros hijos adolescentes conozcan y entiendan a profundidad la verdad del Señor como protección para no ser absorbidos por la cultura.
2.      Enseñarles lo que es vivir la verdad en su vida diaria y práctica, para que su vida esté orientada a su Padre celestial.
Estos dos objetivos nos muestran lo interno, lo externo y lo ascendente de la vida cristiana, en un mundo caído por causa del pecado.
Lo interno es un compromiso personal con la verdad, que protegerá a nuestros hijos de falsedades e ídolos sutiles y engañadores que hay en nuestra cultura.
Lo externo significa vivir de tal modo, que aún sin interacción verbal, nuestros hijos sean testimonio de Jesucristo ante la sociedad, por la forma en que viven.
Lo ascendente es porque todo es para la gloria de Dios.
A continuación te presentamos cinco estrategias para que tu hijo adolescente interactúe en forma redentora en su cultura:
1.      Prepararse.
Establecer en nuestros hijos una perspectiva bíblica sobre la vida. “A fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” 2 Timoteo 3:17.
Cada vez que aprendemos algo de la Biblia debemos hacernos y hacer que nuestros hijos se hagan estas preguntas:

-          ¿Qué enseña este pasaje acerca de Dios, su carácter, y su plan?
-          ¿Qué aprendemos acerca de nosotros mismos, nuestra naturaleza, nuestra lucha y el propósito de nuestras vidas?
-          ¿Qué es lo que este pasaje nos enseña acerca de lo que está bien y mal, de lo que es bueno y malo, y lo verdadero y falso?
-          ¿Qué instrucción hay aquí acerca de las relaciones, acerca del amor, la autoridad, etc.?
-          ¿Qué enseña este pasaje acerca de la vida, su significado y propósito?
-          ¿Qué enseña este pasaje acerca del hombre interior, del corazón y de cómo funciona?
-          ¿Qué hemos aprendido de este pasaje que nos dirige en cuanto a cómo vivimos y tomamos decisiones?
-          ¿Cómo este pasaje nos ayuda a entender y criticar nuestra cultura?

Si nuestros hijos aprenden a hacerse y responder estas preguntas, podrán aplicar lo que leen en la Biblia en sus propias situaciones en la vida. “El conocimiento de la verdad les ayudará a aprender a estar en el mundo, pero no ser del mundo” Paul David Tripp.

2.      Probar.
Que aprendan a criticar, evaluar, interpretar y analizar la cultura que los rodea desde una perspectiva bíblica. Es necesario que conozcan muy bien la Palabra de Dios.
Muchos padres tendemos a mantener alejado de nuestro hogar la cultura mundana que está alrededor. Sin saber que estamos perdiendo una gran oportunidad para enseñar a nuestros hijos a utilizar la perspectiva de Dios, para entender y criticar la cultura.
No siempre debemos decir NO a los pedidos que nos hacen nuestros hijos; sino que debemos dejarlos que traigan a la casa eso que por dentro quisiéramos prohibirles. Sentémonos con ellos a ver, escuchar y conocer lo que traigan e involucrémonos con ellos en discutir sobre su contenido y hagámosles saber cuál es nuestra evaluación. Descubramos con él qué le atrae de ese artículo, si es su mensaje, sus imágenes, el artista, las acciones, la presión de sus amigos, etc.
Hagamos con nuestro hijo las preguntas que anteriormente te compartimos para cuando lees la Biblia, sobre el artículo que estamos queriendo evaluar.
El ir al cine, a conciertos, ver la televisión, escuchar música, etc. con nuestros adolescentes es una gran oportunidad para ayudarlos a que piensen con claridad bíblica y cultural.
“Nuestra meta es sensibilizarlos para que estén alertas y en guardia. Deseamos que piensen y sean sabios, por lo que debemos buscar oportunidades que produzcan estos resultados. Lo que queremos es más que protegerlos; queremos que influyan en la cultura redentoramente y al hacer esto, glorifiquen a Dios” Paul David Tripp.
3.      Identificarse.
Deben aprender el terreno que tienen en común con los demás. Nuestras luchas en este mundo caído, son las luchas de las demás personas también. La diferencia se encuentra en cómo interpretamos y reaccionamos ante estas luchas.
El mundo al igual que nosotros, ha experimentado el quebrantamiento del pecado. Ambos hemos experimentado el dolor.
Los cristianos podemos caer en el error de pensar que no tenemos nada en común con nuestra cultura. Al considerar nuestro pecado y nuestra experiencia como víctimas del pecado de otros, podemos reconocer la experiencia y el dolor común que tenemos con los demás. Este reconocimiento nos debe mover a compartir el evangelio de Jesucristo con los demás.
Al enseñar a nuestros hijos a reconocer sus luchas en este mundo, ellos construirán plataformas de ministerio para influir positivamente en su cultura.
4.      Decidir.
Deseamos que nuestros hijos lleguen a saber cuándo deben participar redentoramente en su cultura y cuándo deben alejarse de ella.
Muchas veces en nuestro afán de protegerlos del mundo, los separamos del proceso de toma de decisiones. Al hacerlo les estamos impidiendo prepararse para todas las decisiones que tendrán que tomar al ser adultos. Aprovechemos cada oportunidad para enseñar a nuestros adolescentes a responder con sabiduría bíblica a todas las situaciones que se les presentarán.
5.      Redimir.
Es enseñarles a ser testimonio de las buenas noticias de Jesucristo. La meta es que seamos parte en reconstruir la cultura a la manera de Dios, que proclamemos que solo los que tienen una relación personal con Dios a través de Jesucristo, pueden ser parte de esta reconstrucción.
Cristo nos ha llamado a ser sus agentes de redención en este mundo.
“Por lo tanto, necesitamos preparar a nuestros adolescentes. Necesitamos entrenarlos en la verdad y enseñarles habilidades de evaluación y análisis. Necesitamos ser modelos de cómo pensar e interpretar la vida bíblicamente. Necesitamos involucrarlos en el proceso de la toma de decisiones. Necesitamos enseñarles a reconocer el terreno en común y a dirigirse a los clamores de la cultura en un lenguaje que sea entendible por la misma. Necesitamos enseñarles a reconocer los ídolos que están en la esencia de lo que produce la cultura. Necesitamos enseñarles a participar en el debate cultural, a ser personas de influencia y a ser reconstructores. Y necesitamos enseñarles a hacer todo esto sin dar lugar al aislamiento arrogante o la asimilación transigente” Paul David Tripp.
Podemos hacerlo sin ningún temor, puesto que el Señor nos ha dado Su Palabra, el Espíritu Santo y el Cuerpo de Cristo. Dios está con nosotros y nos da lo necesario para transformar a nuestros hijos en adolescentes que enfrenten este mundo con algo más poderoso que una lista de cosas que se deben y no se deben de hacer.
“Estos adolescentes serán adultos que sabrán cuando separarse y cuando participar. Sabrán cuando destruir y cuando reconstruir. Serán personas de influencia. Serán sal y luz” Paul David Tripp.






Alma Leticia Villela

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