viernes, 6 de noviembre de 2015

Metas, gloria y gracia.(Edad de oportunidad cap.6)

Edad de Oportunidad

 Una Guía Bíblica para educar a los adolescentes
Paul David Tripp

                                         

                                          
Capítulo 6
METAS, GLORIA y GRACIA

¿Quiénes somos como hijos de Dios? Por negativas que sean nuestras respuestas, hay una gran verdad que sobrepasa todos nuestros errores, limitantes y equivocaciones.
“La gloria y la gracia de Dios son mucho más grandes que nuestro pecado y nuestra lucha como padres” Paul David Tripp.
Les comparto tres pasajes que harán cambiar nuestra manera de pensar acerca de nuestra misión en la vida de nuestros adolescentes.

Poder Imponente
Pocas cosas requieren nuestra dedicación 24/7. La educación de nuestros hijos nos demanda las 24 horas del día. Una tarea llena de muchos retos y muchas dificultades.
Efesios 3:20-21 dice: “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén”. Nuestro Dios es poderoso y con Su poder hace cosas mayores a las que le pedimos. Por imposible que nos parezca algo, Dios es capaz de hacerlo.
“Es importante que veamos nuestra tarea como padres desde el punto de vista del poder imponente de Dios – el poder por el cual creó el mundo, mantiene funcionando el universo, resucitó a Cristo de los muertos y derrotó al pecado” Paul David Tripp.
Nuestro poder y nuestra fuerza están en el poder de Dios, quien es todopoderoso. Nuestra tarea como padres no puede ser vista desde nuestra fatiga y debilidad, sino desde el poder y la fortaleza de nuestro Dios.
“Padres, este poder glorioso reside dentro de ustedes como hijos de Dios, por medio de su Espíritu Santo, de tal manera que pueden hacer las cosas a las que Dios les ha llamado que de otra manera sería imposible realizarlas” Paul David Tripp.
“Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo” 2 Corintios 12:9
A pesar de nuestra debilidad e imperfección, no nos demos por vencidos. Aún y cuando agotemos nuestros recursos y nuestras fuerzas, no desistamos y permitamos que el poder de Dios actúe y se perfeccione en nuestra debilidad. “Pero debido a la obra de Cristo, podemos hacer algo diferente; podemos ser padres con valor y esperanza. Es importante reconocer la fuerza que se nos ha dado como hijos de Dios” Paul David Tripp.


 El regalo de GLORIA
“Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado” Juan 17:20-23. ¡Lo que nosotros no podíamos hacer, Jesucristo lo hizo! Él nos dio Su gloria, para que podamos vivir en unidad y amor. Necesitamos aceptar este regalo que nos redime y vivir esta maravillosa realidad, que hace posible, lo que antes era imposible para nosotros. A través de nuestro Señor Jesucristo, ha sido puesta en nosotros la gloria del Dios todopoderoso; para que la unidad de La Trinidad sea reflejada en nuestra relación con los demás.
Cuando hablamos con nuestro hijo adolescente, no sólo estamos los dos, el Señor está en medio de nosotros. “La gloria de Dios te ha sido dada como un regalo para que puedas ser un instrumento humilde, amable, paciente y tolerante del amor y la unidad que Dios ha planeado para su pueblo. Su regalo de gloria es tu esperanza de unidad” Paul David Tripp.
Al interactuar con nuestros hijos, no solo actuamos nosotros en ellos; Dios actúa en ambos y hace lo que para nosotros resulta imposible. Verdaderamente en ese momento experimentamos cambios, por Su gracia y redención. Los años de adolescencia es cuando más necesitamos de ese regalo divino de la gloria de Dios. En este tiempo nos vemos confrontados con nuestros propios pecados y debilidades. El enemigo pretenderá apartarnos de las metas trazadas por Dios y querrá que nos conformemos con controlar la conducta de nuestros hijos y sentir que hemos tenido éxito en cada situación.
“Necesitamos recordar que el regalo divino de gloria nos fue dado para hacer el puente entre nosotros y nuestros hijos para que su amor y unidad florezca entre nosotros” Paul David Tripp.


Todo lo que necesitamos
2 Pedro 1:3-9 nos dice: “Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados”.
Pedro explica en este pasaje por qué la vida de algunos creyentes no es efectiva y productiva. Y nos dice que es por la carencia de las cualidades descritas en este pasaje. Estas cualidades son, fe, virtud, conocimiento, dominio propio, paciencia, piedad, afecto fraternal y amor. Dicho en otras palabras, tener el fruto del Espíritu Santo.
Estas cualidades nos hacen cristianos efectivos, al igual que padres efectivos. Necesitamos tener y poner en práctica estas cualidades, en cada momento que tengamos con nuestros hijos.
Muchas veces estas cualidades están ausentes, porque nos hemos vuelto ciegos al olvidar que el sacrificio de Cristo, nos limpió de todos nuestros pecados (pasados, presentes y futuros). O sea, hemos olvidado nuestra identidad y quiénes somos al ser hijos de Dios. Si olvidamos que somos hijos de Dios, dejaremos de buscar las cualidades que nos deben caracterizar como Sus hijos y no podremos vivir en forma efectiva y productiva.
¡Dios nos lo ha dado todo! Nos ha dado lo necesario para tener vida eterna y para vivir en esta tierra una vida que honre a Dios, hasta que Él venga. “Nos han sido dadas”, no es algo que vamos a recibir en el futuro, sino una maravillosa verdad, que se aplica a nuestro presente. “Dios no nos llamará a hacer algo sin antes proveernos una manera para que sea hecho” Paul David Tripp.
No debemos olvidar quiénes somos. Somos hijos de Dios y herederos de riquezas incalculables e inimaginables. Dios nos ha dado todo lo que necesitamos, para hacer lo que nos ha llamado a hacer. Por eso, no podemos huir, renunciar, ni desanimarnos en nuestro llamamiento como padres. Tampoco nos debemos conformar con tener un poquito de cada cualidad. ¡Debemos gozar de toda nuestra herencia!
“Necesitamos entrar al cuarto de nuestros adolescentes diciéndonos, tengo todo lo que necesito para hacer lo que Dios me ha llamado a hacer” Paul David Tripp. Y experimentar la herencia del carácter de Cristo.

El Evangelio se trata del poder de Dios que habita en nosotros, del regalo de Su gloria que nos permite tener amor y unidad y de la provisión de todas las cosas necesarias para cumplir Su llamado. “Esta es nuestra identidad como hijos de Dios” Paul David Tripp. Estas verdades deben sostenernos e impulsarnos a educar a nuestros hijos con fe, valor y esperanza. Nos deben de alentar y afirmar las metas que Dios ha trazado para nosotros. Nos deben dar fuerza para luchar contra las asechanzas del enemigo, quien desea regir nuestro corazón.
¡No estamos solos! “Dios nos ha dado magníficos recursos de gracia. Él está activo en nosotros y a través de nosotros para producir lo que nunca pudiéramos producir por nuestra cuenta. El evangelio dice que podemos ser padres con esperanza. Nos dice que podemos crecer, que podemos cambiar, que podemos hacer más y mejor. En esos momentos cuando estemos al final de nuestra fuerza, podemos experimentar su poder para amar, para tener dominio propio, para perseverar, para hacer lo que es bueno, y para hacer amables a pesar de la oposición de nuestros adolescentes” Paul David Tripp.
Dios conoce nuestra debilidad y conoce nuestro pecado. “Y nos ha dado gloriosos regalos de gracia para que podamos ser sus instrumentos de cambio en la vida de nuestros hijos” Paul David Tripp.



Nuestro Señor Jesucristo nos ha dado motivos para tener esperanza. Su gracia hace que pecadores débiles y fracasados, sean hijos de Dios eficaces y productivos. Debemos ver la educación de nuestros hijos, a través del lente de Su gracia y Su gloria.
Te cito nuevamente estos 3 pasajes, a fin de que los vuelvas a leer y medites en ellos lo necesario para dirigir tu corazón hacia las metas de Dios en la educación de tus hijos.

-          Efesios 3:20-21
-          Juan 17:20-23
-          2 Pedro 1:3-9

¡Que el Señor hable a nuestros corazones y nos use como instrumentos útiles!




Alma Leticia Villela

No hay comentarios:

Publicar un comentario