viernes, 23 de octubre de 2015

La familia (una descripción de trabajo

Edad de Oportunidad

 Una Guía Bíblica para educar a los adolescentes
Paul David Tripp

                                         

                                          
Capítulo 4
LA FAMILIA
Una descripción de trabajo

En el capítulo anterior decíamos que la familia es la unidad primaria de aprendizaje puesta por Dios.
Es aquí en la familia donde los padres tenemos que cumplir la meta que Dios nos ha designado; y para poder cumplir nuestra misión como padres de adolescentes, es necesario tener un conocimiento correcto acerca de la familia.
Muchas veces entendemos que la familia es una comunidad de aprendizaje; sin embargo, muchas veces no sabemos cómo enseñar y transmitir las verdades de Dios en nuestra vida familiar cotidiana. ¿Cómo volver un momento de enseñanza, cada episodio en la vida de nuestros hijos?
Muchas veces nos perdemos estos momentos y estas oportunidades, porque simplemente no sabemos qué decir. “Nuestro cristianismo a menudo se vuelve menos definido a medida que nos acercamos a la experiencia cotidiana de la vida real” Paul David Tripp.
Hay tres temas fundamentales que siempre se encuentran en toda situación. La Biblia nos habla acerca de estos temas, que deben ser la base de enseñanza con nuestros hijos.

LA FAMILIA
Una comunidad teológica
La teología “es el estudio de Dios, su existencia, su naturaleza y sus obras” Paul David Tripp.
En nuestras familias lo más importante debe ser la existencia de Dios y el hecho que somos Sus criaturas.  Todo cuanto hacemos, decimos y pensamos debe girar alrededor de Dios. Toda situación debe depender de Dios, de Su voluntad y Su obra. La identidad de nuestros hijos debe estar fundamentada en la existencia y la gloria de Dios. Somos llamados a vivir vidas conscientes de Dios. “Él es la realidad que da sentido y forma a cada cosa que discutimos y consideramos” Paul David Tripp.
 Si puedes leer Deuteronomio 6:20-25, verás un ejemplo de cómo fijar la identidad de nuestros hijos en la existencia y obra de Dios, en nuestra vida cotidiana. En este pasaje vemos cómo Moisés utilizó las oportunidades y mostró a un Dios de redención.
En Eclesiastés se nos dice que todo es vanidad. Todo pierde sentido si actuamos ignorando la existencia de Dios. Nuestra vida no puede ser vista solo horizontalmente. Dios tiene un plan para nuestras vidas y Su voluntad debe ser cumplida. Si queremos que la vida de nuestros hijos tenga sentido, sus logros, éxitos, fracasos, emociones y todo lo que hagan, debe ser regido por Dios. De lo contrario, todo será vano. Debemos ver cada cosa en referencia a Dios, a quién es Él y a cuál es Su voluntad en nuestras vidas.
Al hablar de Dios con nuestros hijos, siempre debemos decirles estas cosas:

Cada momento es el momento de Dios
Nuestros hijos no deben pensar que Dios está lejos y que es ajeno a nosotros. Que sólo acude cuando lo invocamos en nuestras oraciones. No! Ellos deben de saber que Dios está aquí y se interesa en nuestras vidas. En Hechos 17:27 se nos dice que Dios no está lejos de nosotros. “Nunca hay una situación, lugar o relación que no rija Él” Paul David Tripp.
Los adolescentes tienden a creer que lo más importante es lo que ellos desean. Sus deseos son vistos como necesidades y estas “necesidades” nos las expresan en forma de una exigencia. Si como padres no concedemos lo que ellos desean, nos reclaman y piensan que no los queremos lo suficiente. Nuestra tarea como padres, es ayudarlos a que vean lo que Dios quiere y no lo que ellos desean.
“A los que aman a Dios, todas las cosas ayudan a bien” Romanos 8:28. Dios actúa en cada uno de nuestros momentos. En toda situación, en todo lugar y en todo momento Él está con nosotros.
Los adolescentes suelen olvidarse de Dios  y de Su voluntad. Están tan centrados en sí mismos, que creen que la vida consiste sólo en lo que desean. Les interesa el ahora, el presente y se enfocan en sus relaciones, en sus amigos y en su entorno. “Necesitan que los dirijamos hacia Dios, su existencia, su carácter y su voluntad” Paul David Tripp.


 Siempre un Plan Superior
Debemos saber que hay un propósito y un plan superior. La voluntad de Dios es el propósito y el plan es que vivamos para agradarle a Él. “Esto significa que Él debe ser el enfoque y la razón de todo lo que hacemos, en vez de nosotros mismos y nuestra felicidad” Paul David Tripp.
Al preguntar a los adolescentes ¿Qué desean?, la mayoría dirá que quieren ser felices. Esta felicidad puede cambiar y ser diferente en cada hora del día. Esta felicidad se enfoca en ellos mismos.
Como padres tenemos que hacerle ver a nuestros hijos que vivimos para agradar a Dios. Ellos deben comprender que Dios tiene un propósito y un plan para sus vidas. “Necesitamos alejar a nuestros adolescentes de su propia gloria y dirigirlos a un entendimiento concreto de lo que significa vivir para la gloria de Dios” Paul David Tripp.

Su historia es la historia de Dios
La Biblia no es un libro como cualquier otro, es un libro de historias. “Es la historia de Dios, la historia de su carácter, su creación, su redención para este mundo caído, y su plan soberano por las edades. Es una historia verdadera e inalterable” Paul David Tripp.


 Todos los días y de todas las maneras posibles, tenemos que poner la historia de nuestro adolescente en la historia de Dios.
Los adolescentes suelen meterse en problemas porque viven centrados en su presente; se enfocan en lo que pueden obtener en el momento. Su motivación se basa en sus deseos y se vuelven esclavos de su satisfacción personal. Esto los conduce muchas veces a tomar decisiones incorrectas, que luego lamentan toda la vida.
Es necesario que los jóvenes vean más allá de su propia historia. Necesitan ver su historia, dentro de la historia de Dios. Necesitan buscar la gloria de Dios y no su propia gloria.  “Esto les dará una razón para hacer lo que es correcto. Esto les dará esperanza. Esto les dará la fortaleza para soportar lo que Dios los llama a soportar” Paul David Tripp.
No debemos cometer el error de separar a Dios de los mandatos y principios de la Biblia. Todos los mandatos, principios y promesas de la Biblia se dirigen a Él. Es Él quien nos ayuda a obedecer, quien nos da sabiduría y quien nos cumple.
Nuestros adolescentes necesitan comprender que existe un Dios, que Él está vivo y activo, que su historia y obra está contenida en la Biblia. Que lo más importante es vivir de acuerdo a Su voluntad. Ellos deben llegar al conocimiento de quién es Dios, qué es lo que hace, qué nos ha prometido, qué nos ordena y cómo estos hechos deben moldear la manera en que ellos piensan y actúan en cada circunstancia. Nuestros hijos deben entender que el Plan de Dios es el que da significado y propósito a sus vidas.

Confía y Obedece
Debemos llevar a la práctica el seguir a Dios en todas las situaciones de nuestra vida.
Nuestra vida se desarrolla en lo cotidiano de cada día y es en este ambiente donde desarrollamos nuestro carácter y todas las cosas que nos caracterizan. Es en esta vida cotidiana donde debemos vivir nuestra fe. Nuestros hijos también deben aprender a vivir su relación con Dios y su fe, en su vida cotidiana. Nuestros hijos deben vivir para Dios, día a día,  en su hogar, en su escuela, con sus familiares y amigos.
Debemos orientar a nuestros hijos a confiar y obedecer a Dios. En cada uno de sus momentos, deben preguntarse, qué los está llamando Dios a hacer.
La palabra confiar le ayuda a nuestros adolescentes a entender y aceptar que tienen límites, que hay cosas que se escapan de su control. Estas áreas debe confiárselas a Dios. Los adolescentes, al igual que lo adultos confundimos las cosas que le corresponden a Dios y muchas veces dejamos de hacer lo que Dios nos ha mandado hacer.
“Siempre hay un plan superior que la felicidad personal, hay una historia más grande e importante que su historia en el momento, y en cada situación, son llamados a confiar y a obedecer a Dios” Paul David Tripp.

LA FAMILIA
Como una Comunidad Social
Nuestros adolescentes necesitan forjar su identidad en el carácter y la existencia de Dios, al igual que en su comunidad.
En Efesios 2:3 Pablo nos dice que somos llevados por nuestra naturaleza pecaminosa. Como pecadores, queremos que siempre se haga nuestra voluntad y peleamos contra quien se interponga. Se nos hace fácil la guerra, el odio, la división y nos resulta difícil la paz, el amor y la unidad.
Gracias al pecado, nuestros hogares están llenos de conflictos. El conflicto se da, porque cada miembro de la familia quiere vivir para sí. Nuestro bien, está por encima del bien de los demás.
Esta vida es muy diferente a la vida que el Señor nos plantea en Su palabra. “La historia de Dios no es simplemente la historia de su carácter y su obra de redención; también es la historia de cómo llama a un pueblo para que sea el pueblo de Dios” Paul David Tripp.
Dios desea que no solo le amemos a Él, sino que también amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos.
La familia es el escenario perfecto donde podemos aprender y enseñar a vivir en comunidad. “La familia es llamada a ser el contexto en el cual se enseñe conscientemente a cada momento lo que significa amar al prójimo como a uno mismo” Paul David Tripp. Todos los días se presentarán oportunidades en nuestra familia, para aprender a cumplir el primer mandamiento de amar a Dios sobre todas las cosas y el segundo mandamiento de amar al prójimo como a nosotros mismos.
En Mateo 23 vemos que Cristo se interesa por los asuntos del corazón (justicia, misericordia, fidelidad) y no tanto por asuntos de nuestra conducta. Muchas veces los padres tratamos de resolver conflictos que son del corazón, imponiendo reglas que controlen la conducta de nuestros hijos. Esto genera una aparente solución; sin embargo, no permite exponer y cambiar su corazón.
Cuando se presenten los conflictos en nuestros hogares, debemos dar gracias a Dios por la oportunidad. No optar por soluciones rápidas y superficiales, sino trabajar en los asuntos del corazón que provocaron el conflicto. La familia es el lugar ideal para hacer esto. En la familia, Dios nos manda a amar a las personas con las que convivimos y a quienes no tuvimos la opción de elegir. Diariamente tenemos la responsabilidad de dar, amar y servir en un ambiente donde todo es compartido. Aquí veremos que solo con la ayuda de Dios, seremos capaces de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.




 ¿Regla de amor o regla de deseo?
En la familia se expone el verdadero corazón del adolescente, hacia la relación con los demás. Situación tras situación revela lo que controla su corazón. En las luchas familiares, Dios nos llama a pasar por alto nuestra comodidad y tranquilidad. Nos llama a ser gobernados por la regla del amor y no por la regla del deseo.  Nos llama a buscar soluciones que formen en nuestros hijos un corazón semejante al de Cristo.

LA FAMILIA
Como una Comunidad Redentora
“Debido al pecado, la familia es un lugar de promesas incumplidas, sueños rotos y expectativas desilusionadas” Paul David Tripp. Las realidades de la caída por el pecado, son retratadas en nuestra familia. Cuando con humildad reconocemos nuestra falsedad, es cuando comenzamos a buscar la gracia de nuestro Señor Jesucristo.
“A medida que enfrentamos nuestra necesidad como pecadores, la familia comienza a ser una comunidad verdaderamente redentora donde los temas de la gracia, perdón, liberación del pecado, reconciliación, vida nueva en Cristo y esperanza, se convierten en los temas centrales de la vida familiar” Paul David Tripp.
Cuando es revelado nuestro pecado, podemos reaccionar de dos maneras: Auto justificarnos y hacerlo ver como aceptable o admitir nuestro pecado, confesarlo ante Dios y los hombres y colocarnos debajo de la gracia justificadora de Cristo. Esto es lo que debemos enseñar a nuestros hijos. Ellos deben saber y experimentar que no hay foso tan profundo, que la gracia de Cristo no pueda llenar.
“La clave para tener familias funcionando como una comunidad redentora, donde el evangelio es el pegamento que une a la familia, son padres que confían en Cristo de tal manera que están listos y dispuestos a confesar sus faltas a sus hijos” Paul David Tripp. Estos padres serán un modelo del Evangelio para sus hijos. A medida que los padres hagan esto fielmente, sus hijos comenzarán a ver la necesidad que ellos tienen de Cristo.
Cuando la Palabra de Dios es la norma en nuestros hogares, el pecado es revelado tal cual es. El mensaje de redención en Cristo cobra sentido. “Los hijos orgullosos, que están a la defensiva, que buscan excusas y auto justificarse se convertirán en buscadores de la gracia, a medida que el Espíritu Santo obre a través del ministerio fiel de los padres que abandonan su propio deseo de comodidad y tranquilidad” Paul David Tripp.
 La vida en el mundo caído
En nuestros hogares, nuestros hijos serán objeto del pecado de otros. Vivirán en una familia donde sus miembros no están totalmente santificados. Sentirán el egoísmo, el rechazo, la irritación, el enojo, etc. “Debemos enseñar a nuestros hijos que hay un Redentor que ha venido, que perdona, libera, reconcilia y restaura” Paul David Tripp. En vez de enviar a cada uno de tus hijos a su cuarto cuando hay un conflicto, debes hacer que uno frente al otro confiese su pecado, se pidan perdón y restablezcan su relación. Con esto enseñarás a tus hijos el Evangelio y darás testimonio del Redentor. Les enseñarás a tener esperanza, en medio de un mundo caído.
Cada uno de nuestros hijos experimentará su propio pecado cada vez que sean egoístas, perezosos, irresponsables, malcriados, etc. “Cada una de estas experiencias es una oportunidad para redimir, es decir, llevar a tus hijos al único lugar de esperanza y ayuda, el Señor Jesucristo” Paul David Tripp.
Muchas veces perdemos estas oportunidades porque estamos ocupados resolviendo cosas o porque sentimos los pecados de nuestros hijos como ofensa personal. Las heridas y el enojo nos atrapan, haciendo que reaccionemos con ira y condenación. En vez de esto, debemos sentirnos identificados con ellos, puesto que nosotros también somos pecadores. Cometemos los mismos pecados que nuestros hijos.
“NO debemos comunicar a nuestros hijos que ellos serían mejores si pudieran ser, de alguna manera, como nosotros. ¡NI Dios lo quiera! En vez de eso necesitamos decir que sólo es a través de Cristo que hemos experimentado la libertad de las cosas con las cuáles ellos batallan ahora” Paul David Tripp.
Nuestros hijos vivirán en un mundo caído e imperfecto. Serán expuestos a la tentación, mentiras y ataques del enemigo. Sin duda, el diablo buscará devorarlos. No podemos evitar que estén en contacto con este mundo caído; pero lo que sí podemos hacer es enseñarles que Cristo reina sobre todas las cosas. Que Él ya venció el pecado, el sufrimiento y el dolor. La gloria de la eternidad no se compara a los padecimientos que tenemos aquí. “¡Hay esperanza! Necesitamos encontrar maneras prácticas de comunicar esta esperanza a nuestros hijos” Paul David Tripp.
Cada situación de pecado representa una oportunidad para enseñar la gracia, para señalar que Cristo es más grande que el enemigo y para hablar del perdón y la liberación.
“La existencia y la gloria de Dios, la responsabilidad moral de amar al prójimo, y la esperanza del evangelio al enfrentar nuestro pecado deben ser los temas constantes que interpreten, definan, expliquen y organicen la vida familiar. Como padres debemos aceptar nuestra posición como los maestros principales puestos por Dios. Es un alto llamado que dura toda la vida” Paul David Tripp.

Oremos por nuestros hijos: “Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza” Efesios 1:17-19.




Alma Leticia Villela

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