miércoles, 5 de agosto de 2015

En valle de sombra de muerte

Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque Tú estarás conmigo. Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.....Salmo 23:4



¿Cuántas veces hemos repetido este Salmo en nuestras vidas? ¿Una vez, dos, quizás más de diez?  Pienso que sucede como cuando tratábamos de aprender las tablas de multiplicar en la escuela elemental, llegaba el momento en que el cerebro se apagaba, solo era un repetir por repetir hasta mecanizar.
 Pero amo que hoy podamos tomar este versículo por separado del resto del Salmo 23 y poder analizar juntas lo que este expresa. Aunque ande en el valle de sombra y de muerte...pero esperen, ¿han andado por él? ¿Les ha sucedido que en algún momento la muerte rondó sus vidas de modo que sentían que su fin estaba cerca?

 Cuando esto sucede, llegas a un punto en que simplemente te rindes, dejas de pelear, te inunda una sensación de impotencia absoluta y solamente dices dentro de ti, este es el fin. Hay otras ocasiones en que ese valle de muerte es tan extenso que lo atraviesas durante meses que parecen interminables, vas, vienes, entras, sales, te levantas, te acuestas, haces planes y todo el tiempo dentro de ti sabes que tal vez no haya un mañana, no haya un futuro aguardándote a ti o a los tuyos, oh Dios, qué eterno se hace nuestro transitar por esos sitios. Es en esos momentos cuando recuerdas el tiempo en que ibas con tus hermanos rodeada de paz, gozo...seguridad.

"Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí;
De cómo yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios,
Entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta. “Salmo 42:4

Y el corazón se quiebra dentro del pecho por haber perdido todo eso, por no saber si algún día volverás a esos lugares altos. ¿Pero qué sucede dentro de ti en esos momentos de tinieblas y obscuridad? ¿por qué nuestro amoroso Pastor permite que pasemos por esos sitios, si Él puede librarnos? porque si algo sucede dentro nuestro al atravesar esos valles, es el obtener un conocimiento mayor del Dios a quien servimos, somos estiradas en nuestra fe, en nuestra confianza, ese Dios de la escritura se vuelve más real, nuestro creer se vuelve activo, pasamos de solo hacer declaraciones, a las acciones, toda la palabra que hemos aprendido viene a hacerse efectiva ante nuestros propios ojos y los de quienes nos rodean.

"Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas." Isaías 54:2

Seguimos siendo ovejas sí, nos seguimos reuniendo junto a otras en el rebaño sí, pero dentro nuestro han ocurrido cambios en cómo vemos a nuestro Pastor, cómo nos relacionamos con El, dejamos de ser esas ovejitas  que solo daban saltos y balidos alrededor del redil, ahora se ha ampliado nuestra capacidad para no solamente vivir para nosotras mismas, sino cuidar y servir a los demás, amarles y sobrellevarles en misericordia, Es ahí cuando la parte que dice: tu vara y tu cayado me infundirán aliento,  cobra su real sentido. Es verdad, tuvimos que caminar en esa soledad por esos caminos tenebrosos, donde a cada paso nuestro enemigo se agazapaba tratando de devorarnos, pero ahora entendemos, aunque la obscuridad no nos dejaba ver bien donde poníamos nuestras pequeñas patitas, nuestro amado Pastor nos iba guiando con firmeza, era El quien nos conducía todo el camino, a pesar de nuestra ceguera, de nuestra cobardía y todas nuestras demás limitantes. 

El con su cayado nos levantaba cuando tropezábamos, parecíamos solas sí, parecíamos unas pobres víctimas sí, pero no lo éramos, no estábamos por nuestra cuenta, nuestro buen Pastor guiaba nuestros pasos, sostenía nuestro corazón para que no desmayara, Él nos alentó a no detenernos, nos sacó a lugar espacioso, y hoy nos ha puesto en lugares altos donde hace nuestros pies como de ciervas, no resbalaremos porque Él nos hace estar firmes en nuestras  alturas.

"el Dios que me ciñe de poder, y ha hecho perfecto mi camino. El hace mis pies como de ciervas, y me afirma en mis alturas." Salmo 18:32-33

¿Estás en este momento caminando por algún valle de sombra? ¿No puedes ver la solución ni la salida? Ten ánimo, esfuérzate, recuerda que El prometió que estaría contigo todos los días de tu vida y hasta el fin del mundo...


Sirviendo al Rey con gozo...


Silvia Sánchez de Salazar.

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