martes, 28 de julio de 2015

Una mesa servida

Una mesa servida


El salmo 23 tiene un gran significado para mi vida, de niña quizás fue uno de los primeros pasajes que memoricé. Solía recitarlo con un pequeño nuevo testamento que era mi Biblia. Qué hermoso es meditar en este Salmo y reconocer que el Señor es nuestro pastor, Él es mi Pastor, por su Redención, su Muerte y Resurrección.
El Dr. J. Vernon McGee menciona que el Salmo 23 se puede dividir en tres partes; los versículos 1 y 2 nos muestran la revelación del santuario del alma del pastor. Luego en los versículos 3 y 4, tenemos el registro de los pensamientos de la mente del pastor, y a continuación en los versículos 5 y 6, tenemos la reflexión y la felicidad, así como también la esperanza del corazón del pastor. ¡Qué cuadro el que tenemos ante nosotros!
Hoy meditaremos en el versículo 5 de este hermoso Salmo.
La Biblia de las Américas lo dice así:
Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos;
has ungido mi cabeza con aceite;
mi copa está rebosando.
Este versículo nos habla de la felicidad, el fruto y la abundancia. Cuando reconocemos al Señor como mi Pastor y depositamos toda nuestra confianza en Él, podemos estar seguros de que Él siempre satisfará nuestras necesidades. Pero no queda ahí, Él es el anfitrión, prepara para nosotros su mesa, no importando lo que nos rodee, él está cuidando de nosotros siempre. Él establece una relación personal con nosotros, podemos estar en comunión con él y disfrutar de lo que nos ha preparado.
El Señor ha vertido sobre nosotros su aceite, El Espíritu Santo, nuestro Consolador, quien nos enseña y revela la verdad de la Palabra de Dios a nuestros corazones.
Es ahí donde nuestra copa rebosa de gozo, el gozo que no depende de las circunstancias, ni de lo que tengamos, es el gozo de la Salvación del Señor, el gozo de que en él estamos satisfechos y nada, realmente nada nos falta.
Jesús hablo: yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.
Oh, cuan profundo es este pasaje, Jesús nos habló en Juan 10:27
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen
Atendamos a la voz del Señor, sigamos su voz…vendrán voces y circunstancias que querrán hacer que dudemos, enemigos se podrán levantar, pero confiamos en El Pastor que seguimos, Él ha preparado para nosotras un majar, una mesa llena de sus bendiciones, una mesa llena de su fruto, una mesa que no se termina, no importa lo que nos rodee, Él es nuestro anfitrión.

“Y el Dios de paz, que resucitó de entre los muertos a Jesús nuestro Señor, el gran Pastor de las ovejas mediante] la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para hacer su voluntad, obrando El en nosotros lo que es agradable delante de Él mediante Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.”
Hebreos 13:20 -21
Jahaira Barrantes


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