miércoles, 20 de mayo de 2015

Apelando a la conciencia

CAPITULO 12
ADOPTANDO MÉTODOS BÍBLICOS: APELANDO A LA CONCIENCIA

Tu corrección y disciplina debe encontrar su apoyo en la conciencia de tu hijo o hija. Dios ha dado a nuestros hijos una capacidad para razonar apto de distinguir entre el bien y el mal.

Esta conciencia dada por Dios es tu aliada en la disciplina y  corrección. 

Tus  apelaciones  más  poderosas  serán aquellas que se dirijan a la conciencia. La corrección y la disciplina pueden encontrar su apoyo cuando se despierta la conciencia ofendida.



Debemos apelar a la conciencia de nuestros hijos, Proverbios 23 está lleno de ruegos vehementes:

“No tenga tu corazón envidia de los pecadores...” (v.17)
“... endereza tu corazón al buen camino...” (v.19)
“Escucha a tu padre que te engendró...”  (v.22)
“Compra la verdad y no la vendas...”  (v.23)
“Dame, hijo mío, tu corazón...” (v.26)

Este  pasaje  pone  dulzura  y  ternura  a  las  súplicas  que  apelan a la conciencia, esta debe de ser arada y plantada con los caminos de la verdad de Dios.

Jesús siempre apeló a la conciencia de quienes lo escuchaban, Mateo 21:28-32 y Mateo: 21:33-46 nos ejemplifica esto.  Aquí está la pauta. Cristo apela a sus conciencias de tal manera que no pueden escapar de las implicaciones de su pecado. Por lo tanto, El trata con los problemas que están en la raíz, no simplemente con los asuntos que están en la superficie.

Esta es tu tarea al pastorear a tus hijos. Debes llegar al grado de apelar a la conciencia. Para verlos tratar con los asuntos orientados hacia Dios, debes corregir más allá de la conducta y enfocarte en los asuntos del corazón.

Te enfocas en el corazón al exponer el pecado y apelar a la conciencia como un juez dado por Dios del bien y del mal.

El foco central de la crianza de los hijos es traerlos a una valoración sobria de ellos mismos como pecadores. Deben entender  la  misericordia  de  Dios,  que  ofreció  a  Cristo como sacrificio por los pecadores. ¿Cómo se logra esto?

Debes dirigirte al corazón como la fuente de la conducta y a la conciencia como el juez, dado por Dios, de lo bueno y lo malo. La cruz de Cristo debe ser el foco central de la crianza de los hijos.

La corrección y el pastoreo deben enfocarse en Cristo. Es solamente en Cristo que el muchacho que se ha extraviado y ha experimentado convicción de pecado puede encontrar esperanza, perdón, salvación y poder para vivir.


Ted Tripp

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