domingo, 12 de abril de 2015

Descartando los métodos no Bíblicos



Descartando los Métodos NO Bíblicos
Así como hay objetivos que NO son bíblicos, también hay métodos que no lo son. Y de esos métodos no bíblicos es que nos habla este capítulo.
“Bíblicamente el método es tan importante como los objetivos” Tedd Tripp. A Dios le interesa lo que hacemos y cómo lo hacemos.
Si tenemos objetivos bíblicos, necesitamos usar una metodología igualmente bíblica, a fin de glorificar a Dios en la crianza de nuestros hijos.
Continuamente somos bombardeados por métodos de crianza NO bíblicos… Revistas, libros, programas de televisión, expertos que nos hablan de educación, etc. Muchas veces, simplemente repetimos el método que usaron nuestros padres con nosotros. Todos estos métodos tienen como común denominador, la confianza puesta en la mente humana (nuestra o la de otros).

Algunos de estos métodos NO bíblicos son los siguientes:
-        Yo no resulté tan malo
Este método consiste en que el padre utiliza con su hijo el mismo modelo de disciplina que usaron con él; asumiendo que si no fue malo para él, tampoco lo será para su hijo.

-        La Psicología de Moda
Este método está basado en la motivación. A través de sobornar o hacer acuerdos (contratos) con el niño, se logra obtener de él la conducta deseada.
Se motiva en el niño el interés propio y no el interés por los demás. El niño no aprende el principio de estar bajo autoridad (de Dios y de sus padres). No aprende los principios bíblicos de integridad, responsabilidad, limpieza… Con este método se cambia la conducta, pero no el corazón del niño, porque su motivación no es bíblica. El corazón es entrenado a buscar el beneficio personal a través de una buena conducta.
-        Modificación de la Conducta o Conductismo
Este método consiste en dar recompensas (premios) al niño, siempre que tenga una buena conducta. Por el contrario, cuando tiene una mala conducta se le priva de algo, como castigo. Al modificar la conducta con este método el corazón es entrenado a la codicia, el egoísmo, la manipulación, entre otros.
Bíblicamente, los incentivos y recompensas que podamos tener, no son un fin en sí mismos, sino que son el resultado de obedecer a Dios. Hay bendición en la obediencia al Señor. Dios quiere que tengamos una buena conducta con el propósito de honrarle a EL y no para alcanzar una bendición. “El honra a aquellos que le honran” (1 Samuel 2:30).
-        Emocionalismo
Este método está basado en el bienestar emocional y consiste en manipular o chantajear al niño emocionalmente, produciendo en él culpa, vergüenza, miedo, soledad, tristeza… a fin de obtener de él la conducta deseada. Con este método el niño obedece no para glorificar a Dios con su conducta, sino para mantener una buena relación y credibilidad ante sus padres.
Este método no es eficaz para dirigir bíblicamente el corazón de nuestros hijos, porque entrena sus corazones a evitar la privación emocional y no a conocer y amar a Dios.
A largo plazo estos niños se pueden volver complacientes o rebeldes con su conducta; pero nunca desarrollarán el deseo de servir al Señor.
-        Corrección Punitiva
Este método está basado en el castigo (físico, verbal, privación de algo que quiere o le gusta) como medida de control sobre el niño. Este método es rápido, incisivo y simple, pero no es correctivo. Porque no enfoca bíblicamente el corazón del niño. No se tratan los defectos de su carácter, no entiende los engaños de su corazón, no se le enseña el camino de Dios. No es posible llevarlo a CRISTO a través de un castigo.
-        Eclecticismo Errático
Este método se basa en la inconsistencia. Consiste en hacer uso de una mezcla de métodos (ideas tomadas de revistas, personas, iglesia, etc.).
Esta inconsistencia e improvisación por parte de los padres en el método de disciplina, crea confusión en los hijos. Ellos no saben qué es lo que en realidad quieren sus padres de él y su conducta y corazón no son transformados a través de este método, que dista mucho del modelo bíblico.

Evaluación
         Todos estos métodos que hemos mencionado NO están basados en la disciplina bíblica. Son diferentes métodos, que nos conducen hacia los mismos problemas.
         Evaluemos a dónde nos llevan estos métodos y que fruto producen:
-         No se basan en la disciplina bíblica.
-         Nos llevan a una paternidad superficial.
-         Se dirigen únicamente a la conducta del niño.
-         Producen hijos superficiales. Que pueden ser arrastrados por la vida y nunca entender los conflictos internos que se esconden en su conducta.
-         Entrena el corazón del niño hacia la idolatría y propicia la corrupción de su corazón.
-         Al enfocarse solo en la conducta del niño, es imposible llevarlo a la cruz de CRISTO. El evangelio no se trata de hacer cosas nuevas, sino de ser una nueva criatura.
-         Hacen énfasis en que el niño cumpla con sus tareas/deberes y no en desarrollar su carácter.
-         Los niños aprenden a hacer sus elecciones basándose en sus experiencias y no en base a principios.
-         Producen un distanciamiento entre padres e hijos. Se pierde la profundidad de la relación y la comunicación.

“Recuerda, DIOS no solo está interesado con el QUÉ de la educación de los hijos. EL está interesado con el CÓMO. La Biblia habla de los asuntos de la metodología” Tedd Tripp.

Alma Leticia Villela

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