domingo, 22 de febrero de 2015

No hablarás contra tu prójimo falso testimonio

EL NOVENO MANDAMIENTO


            La naturaleza me cautiva. He podido viajar a algunos países de Asia, he explorado un poco de mi país natal México, de Estados Unidos donde ahora resido y un poquito de Canadá. Siempre buscando la naturaleza, escapando de los lugares amotinados con gente. Islas rodeadas de aguas azuladas con arenas blancas que se deshacen en tus manos, bosques con aromáticas coníferas y riachuelos danzando como diamantes a los ojos del sol. Cascadas impresionantes con gamas de verdes interminables, desiertos provistos con increíbles esculturas de roca anaranjada creadas por la erosión natural. Paisajes majestuosos que difícilmente hasta la mejor cámara puede captar.

            ¿Pero que tiene que ver esto con el octavo mandamiento de “No mentiras”?

            Me remonto a los primeros días de la creación, en el libro del Génesis capitulo 2, donde Dios creό al hombre en el huerto del Edén. Y combinό todo lo maravilloso que mis ojos han visto y los situó en una misma geografía, y me imagino que así ha de haber sido ese perfecto lugar o ¡probablemente mejor! Un lugar completo donde el primer hombre vivió sin pecado, sin inclinación a pecar y con una comunión directa con Dios y con toda su creación. Vislumbro la primera pareja hombre y mujer, tomados de la mano, sin calor ni frío paseando en paisajes nunca vistos. Ahora me imagino a Adán acompañado de un hermoso león y a Eva seguida por una gran loba, recolectando frutos exquisitos de sabores inimaginables. Y así vivió el hombre y su mujer por un corto tiempo.

            Infortunadamente la armonía perfecta es fulminada por el primer pecado sobre la Tierra, cuando la serpiente (Satanás, Gen. 3 y Ap.12:9; 20:2) enreda cautivante a la mujer con preguntas falsas y de pretensión que se desarrollan en una ristra de mentiras o verdades a medias en este pequeño dialogo entre ambos. “¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?” y allí germina invariablemente la caída del ser humano.

            Notamos que como estampida surgen diversos pecados: primeramente la desobediencia, y la usura acompañando a la rebeldía. Todas estas suscitadas del pecado de la mentira por parte del ángel caído. Los efectos de esta terrible mentira fueron atroces para toda la perfecta creación de nuestro Padre Dios. Solo una mentira para que el hombre se perdiera en la oscuridad del pecado.

            Busqué algunos sinónimos del verbo mentir y encontré que también es engañar, falsificar, fingir, calumniar e inventar. Tristemente la mentira, el engaño, la calumnia son los pecados más cometidos desde que el hombre destruyó su relación personal con el Creador.
A continuación enumero tres diferentes variantes de este pecado que tendrán por la gracia de Dios Todopoderoso el antídoto de la verdad.

1)     Satanás es el Padre de la mentira.

      Siendo Satanás el Padre de la mentira se valdrá de múltiples engaños para distraer al ser humano y alejarlo del Padre de la Verdad, que es el dador de vida.
      “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de la mentira” Juan 8:44

Satanás se deleita en confundir, burlar y engatusar la mente del hombre tal como lo hizo con la primera mujer. Tantas frases que la persona se cree cuando el maligno le murmura al oído o a través de alguien mas: “Eres un bueno para nada”, “No vales nada”, “Nadie te quiere”, “Eres una tonta”, “Mereces el infierno”, “Eres un demonio”, “Nunca lo lograrás”, “Eres una enfermiza”, “Dios no existe”, “Dios tiene la culpa” e infinidad de otros pensamientos negativos, pesimismos y falsedades para atormentar y llevar a esa persona al fracaso espiritual.

El Antídoto:

      Efesios 4:20-24: 20 nos lo hace saber: “Mas vosotros no habéis aprendido así á Cristo: Si empero lo habéis oído, y habéis sido por él enseñados, como la verdad está en Jesús. A que dejéis, cuanto a la pasada manera de vivir, el viejo hombre que está viciado conforme a los deseos de error. Y a renovarnos en el espíritu de vuestra mente y vestir el nuevo hombre que es criado conforme a Dios en justicia y en santidad de verdad.

      Cuando damos un giro de 180 grados, aceptando a Jesús como nuestro Señor y Salvador en nuestras vidas, ya no solo dejaremos las mentiras atrás sino estaremos aceptando la verdad como un estilo de vida e iremos viviendo esa verdad en nosotros. Los pensamientos cambiarán porque nuestra mente se irá renovando. Ahora escucharemos afirmaciones en nosotros como: “Dios me ama tal como soy”, “Valgo tanto por ser hijo de Dios”, “Soy talentosa y capaz”, “Tendré vida eterna con Jesucristo”, y habrá un cambio radical porque tu camino será la verdad.

2)     Cuando la mentira gobierna.

      Proverbios 12:19 "El labio veraz permanecerá para siempre; mas la lengua mentirosa sólo por un momento."

Cuando la mentira gobierna nuestras vidas, tal vez busquemos reafirmar nuestra autoestima propagándolas. Las utilizaremos en el trabajo como manera de protección o ganar aprobación. Las crearemos para no confrontar a nuestros esposos, padres o hijos. Incluso se emplearán hasta con los miembros de la iglesia para proteger apariencias. Tal vez se inventarán para buscar la admiración de amistades. Pero al final del día toda mentira cae bajo su propio peso. Cuando la mentira es voluntaria y a conciencia, se distorsiona o enmarca la realidad de los hechos, y al engañar a los demás,  nos engañamos a nosotros mismos. La mentira jugará en nuestra contra y será un factor perturbador para nuestra salud mental, física y espiritual. Además logrará que los demás pierdan consideración, fe y confianza en nosotros porque fuimos los que creamos división y confusión en ellos.

El Antídoto:

      Efesios 4:25”Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros”.

     Dejémonos gobernar por Jesucristo, porque El es el camino, la verdad y la vida. Dios Padre odia la mentira y destruirá al mentiroso. Salmo 5:6
Al desechar la mentira, la verdad nos hará libres. Porque vivir en la mentira es vivir en la esclavitud del pecado. Jesús era la verdad y habito entre nosotros y no fue la verdad a medias sino la verdad en toda su plenitud. Y lo más hermoso es que podemos tomar de esa plenitud. Juan nos dice que podemos participar de esa verdad “Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.” (Juan 1:16). La gracia y la verdad están disponibles en Cristo y pueden ser recibidas. En una conversación con algunos judíos que habían creído, Jesús les promete que ellos conocerían la verdad y la verdad les haría libres. (Juan 8:32).

3)     Cuando hablamos mal del prójimo.

                  Zacarías 8:16-17, “Estas son las cosas que habéis de hacer: Hablad verdad cada cual con su prójimo; juzgad en vuestras puertas verdad y juicio de paz: Y ninguno de vosotros piense mal en su corazón contra su prójimo, ni améis juramento falso: porque todas estas son cosas que aborrezco, dice Jehová”

Sin lugar a dudas la mentira más destructora es cuando se levanta falso testimonio contra otra persona. El falso testigo destruye, perjudica, calumnia en embustes la reputación de la víctima ante las demás personas. Los chismes y murmuraciones son como veneno mortal que corroen hasta los huesos. Prov. 18:8, “Las palabras del chismoso son como bocados suaves,  Y penetran hasta las entraña”.
¿Cómo se inician las murmuraciones? Tal vez con frases como estas: “Yo sé que esto no es cosa mía, pero…”, “No lo platiques a nadie, esto es muy confidencial….” “Escuché que…”, “Aquí entre nos…”, “Se los cuento y sacan su propia conclusión…”, “Supiste lo que paso con….”, “¿Supiste lo que hizo Tita?”, “Vamos a sacar el chal…” y muchas frases mas que en bases regulares escuchamos.
            Santiago 3:8, “pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal”.

            Para explicar el daño devastador de la difamación, el predicador W. L. Oliphant contó la anécdota de una mujer que hizo mucho daño a la reputación de cierta persona con sus chismes. Cuando él la amonestό, ella se arrepintió y asegurό que pondría todo en sus manos para enmendar el daño ya hecho. En ese momento Oliphant tomό una almohada de plumas, la abrió y soltó las plumas en el viento y pidió a la mujer que  las recogiera. ¡Imagínense miles de plumas finas y ligeras volando sin dirección alguna! Que buena manera de ilustrar que esas “plumas” son como el veneno de los chismes que se lanzan al aire. Hacen daño irreparable al nombre de otro. Se puede enmendar un pantalón roto, se puede devolver lo robado (una billetera, un celular), pero ¿la reputación?

El  Antídoto:

            Éxodo 20:16, “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio”.

            Antes de contar algo que pueda dañar el nombre de alguna otra persona, debemos preguntarnos: ¿Estoy seguro que es verdad lo que voy a contar? ¿Estaría yo dispuesto a escribirlo y firmar mi nombre? ¿Serán beneficiados los que me escuchen por lo que voy a contar? Si voy a hacer daño con mi lengua, recordemos que con esa misma boca procede también bendición. Leer Santiago 3:1-12.
            Alejémonos de difamar a nuestro prójimo. Dejémonos exhortar con la Palabra: Colosenses 4:6, “Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.” Prov. 25:23, “El viento del norte ahuyenta la lluvia, Y el rostro airado la lengua detractora.” Prov. 20:19, “El que anda en chismes descubre el secreto; No te entremetas, pues, con el suelto de lengua”.
            Busquemos pues la sabiduría que viene de la verdad, que es pura, pacifica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Santiago 3:13-18
            Busquemos pues que todo lo que salga de nuestra boca sea para edificar a fin de dar gracia a quienes nos escuchan. Efesios 4:29.
           

            Dios prácticamente comprimió en una tableta diez instrucciones para llevarlas a la práctica. Estos son los compromisos necesarios para vivir la alianza como pueblo de Dios y así salir del dominio de pasiones egoístas que tiranizan al hombre y hacen imposible tanto la relación con Dios como la relación de paz y respeto entre los hombres. Recordemos que Dios nos dio 10 mandamientos y no 10 sugerencias. Las sugerencias son opcionales y los mandamientos son requisitos. Si los violamos hay consecuencias graves.
            Solo con Cristo el hombre puede cumplir los mandamientos. El hombre por si solo no puede cumplir la ley. Necesita la gracia y Jesús es quien nos da la gracia para la vida nueva. El no solo enseña sino que además nos capacita. 
    Juan 14:16 nos dice que Cristo no abolió la ley sino que nos enseña a cumplirla entrando en El.

            Cuando aceptamos la gracia de Jesucristo en nuestras vidas, nuevamente podemos tener la armonía que el primer hombre y la primera mujer tuvieron en el Edén con nuestro Padre Dios. Y por esa gracia que nos cubre por la sangre preciosa de Jesucristo y al estar sometidos al Padre, el príncipe de la mentira no se atreverá a acercarse y saldrá huyendo despavorido.
Santiago 4:7 “Someteos, pues a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.”

            Recuerda que el Espíritu Santo fue enviado para acompañarte y jamás dejarte desamparado, mucho menos cuando el enemigo este merodeando.

                                                                                   Dios te fortalezca!

                                                                                          Mayela


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