domingo, 16 de noviembre de 2014

Entendiendo la personalidad del Adolescente



Que nadie te desprecie por ser joven…1 Timoteo 4:12 
        

¡Entre rayos y centellas, arco iris y aire fresco!

         Pero no les estoy hablando del meteorológico del tiempo sino de mi hija!  Cuando la recojo de la escuela veo encima de su cabeza una nube tremendamente gris y expulsando estruendosos rayos y brillantes centellas. Está de un humor de mírame y no me toques”. Cuando por fin logro aproximarme a ella con un amoroso abrazo, se deshace entre ellos y me llora sus desgracias, aunque no siempre lo hace. Un minuto después su rostro es un arco iris de felicidad y carcajadas, y empieza a bailar danzando como aire fresco filtrado desde mi ventana. Para los que tienen adolescentes, ¡saben exactamente de que les hablo! ¿Qué está pasando adentro de esa cabecita?

         A continuación les invito queridas mamás a conocer y entender mejor a nuestros amados y vulnerables adolescentes. ¿Porqué tremendos cambios de humor en fracción de segundos?

         Primeramente es importante que conozcamos que está sucediendo en su cerebro y los cambios en esta etapa.

         El cerebro se desarrolla de manera gradual durante la infancia y madura en la adolescencia por áreas, siguiendo un proceso ordenado, que comienza en la nuca y avanza hacia la frente.
        
         Al principio, el cerebro está formado sólo por materia gris. La maduración consiste en el proceso de convertir materia gris en materia blanca. La adolescencia es un momento crucial para la maduración de la personalidad, ya que el cerebro se reordena: unas áreas crecen, otras se reducen mediante una especie de poda de las ramificaciones que elimina lo superfluo, y otras se reorganizan. La maduración es distinta en las chicas que en los chicos.

         Si bien durante la adolescencia se producen varios procesos de maduración en el cerebro, estos van a destiempo y de allí sale la conducta algo errática que caracteriza a los adolescentes. Si a eso le sumamos el aumento de dopamina en el cerebro y de hormonas como la testosterona, tenemos un cóctel peligroso. La dopamina es un neutrotransmisor relacionado con la obtención de necesidades, satisfacciones y deseos.
        
En un cerebro que no está completamente desarrollado, el exceso de dopamina puede llevar al adolescente a realizar actividades riesgosas y tener conductas peligrosas, ya que busca formas de obtener recompensas para sentirse satisfecho, sin aún tener un buen control de sus impulsos.

Otro cambio importante en el cerebro es la de las conexiones neuronales entre la amígdala y la corteza pre-frontal, las que se hacen más densas. La amígdala es la encargada de procesar sensaciones como el deseo, miedo, angustia y agresión, mientras que la corteza pre-frontal se vincula con la personalidad y regulación de acciones mediante el juicio y autocontrol. La mejora de la conexión entre ambas zonas da paso a la llamada madurez emocional.

Con los años, los adolescentes se van haciendo más “lógicos” a medida que se iguala el desarrollo de los diferentes circuitos cerebrales, mientras tanto tratarán de sobrevivir durante varios años con el peligro de un cerebro “en construcción”!

Bajo ese cerebro en construcción, ¿qué reacciones típicas se pueden observar en un adolescente?

·        Actitudes extremistas
·        Inestabilidad emocional y actitud de “lo sé todo”
·        Retornan hábitos de la niñez ( morderse las uñas, cometen travesuras, son imprudentes, sueñan despiertos)
·        Muestran un alto interés por los problemas filosóficos, éticos, y religiosos; búsqueda de ideales
·        Se preocupan por la aceptación del grupo social, el temor a hacer el ridículo y no ser popular entre los pares
·        Tienen una excesiva sensibilidad y sentimiento de autocompasión
·        Existe una fuerte identificación con una persona adulta admirada
·        Afirman su independencia con respecto a la familia como paso hacia la adultez
·        Muestran un alto interés por la atracción física
·        Las jóvenes generalmente muestran mas interés en los varones como resultado de una maduración mas temprana en ellas
·        Búsqueda tanto de dependencia como de independencia
·        Búsqueda de toma de decisiones


Unido a lo ya expuesto, el adolescente presentará también problemas de conducta por causas psicológicas y fisiológicas. Psicológicamente iniciará un camino de independencia práctica y emocional y fisiológicamente su humor y sus sentimientos fluctuarán debido a la actividad hormonal en la pubertad.

¿Qué causas pueden ser éstas?

·        La apariencia. Tú adolescente buscará verse exactamente como sus amigos. Esto es muy importante para él porque está buscando una identidad y es vital sentirse que  pertenece a un grupo.

·        La rebeldía. Porque está aprendiendo a ser independiente, acepta que no obtendrás la misma obediencia de antes. Reanaliza tus reglas de conducta y adáptalas ahora a esta etapa buscando que él tome decisiones y responsabilidades en su vida. Así le ayudarás a guiar su nueva independencia.

·        La depresión. Notarás en tu hijo que está desanimado, triste, sin apetito, cansado y con sueño. Podrá ser debido a algún problema emocional relacionado con amigos, familia o escuela. Estos periodos suelen durar de una a dos semanas, vigílalo y que sienta tu apoyo. Si dura más tiempo debes de estar alerta y consultar a un profesional.

·        La ansiedad. La ansiedad es un temor inexplicable o una preocupación que interfiere con la habilidad del joven para disfrutar de su vida o completar sus actividades diarias. Tampoco parece disminuir con explicaciones lógicas. Estos sentimientos pueden ser tan desconcertaste para tu hijo como para ti. Lo ideal es abordar el asunto de forma directa o consultar con un profesional.

·        La alimentación. Es más común que haya cambios alimenticios en las jovencitas: dietas demasiado estrictas o comidas en exceso. Esto no genera problema alguno mientras no se engorde o se adelgace demasiado. Vigila su dieta ya que si esto ocurre podría convertirse en enfermedades como anorexia o bulimia.

·        La timidez. El adolescente tímido se preocupa en exceso por lo que va a decir o hacer, o porque no esta conforme con su cuerpo, teme comportarse  de manera inadecuada, y muchas veces termina enfrentándose a situaciones sociales. Esto puede hacer que sus compañeros lo consideren antipático, “raro” o arrogante y acaben despertando rechazo y burlas de los demás. Para que esto no suceda, estimula su participación en actividades que lo diviertan y le den la oportunidad de conocer gente que comparta sus sentimientos e intereses. Consulta a su medico si tu hijo presenta problemas de acné o de peso.


¿Agobiada? ¿Abrumada? ¿Con deseos de abdicar sin esperanza ante esa personita que tanto amas de comportamientos extremos,
de sentimientos encontrados, rebelde y dispuesto a contradecirte en todo cuanto digas y cuanto hagas?

Como madres que convivimos con nuestros adolescentes día con día, podemos hacer de esta etapa de su vida una pesadilla, o al contrario podemos ayudarles a que estos años sean unos años maravillosos.

¿Pero como podemos lograr esos años maravillosos?

·        Confía y vigila. Tu hijo pide y merece que confíes en el pero también necesita que lo guíes y lo protejas. Abre las puertas de tu casa a sus amigos, conoce a sus padres, vigila y observa.

·         Enséñales con tu ejemplo. Asegúrate de que tus acciones sean coherentes con tus ideas. Por ejemplo, si predicas la honestidad y la cajera te devuelve cambio de más y no dices nada ante el error, le estás enviando un doble mensaje a tu hijo. Si quieres enseñarle a ser honesto, ¡preocúpate por ser honesto tu mismo!

·        Ponte firme. Si  tu hijo ha quebrantado alguna regla en casa, se consistente al implementar las consecuencias.

·        ¡Ten sentido del humor! Habrá momentos que simplemente tendrás que reírte con él ante cierta circunstancia. ¡Deja el enojo en algún otro lado!

·        Interésate cuando se acerque a platicar. ¡No pierdas la oportunidad! ¡Quiere ser escuchado! Para de hacer lo que estás haciendo y pon todo oído y genuino interés en el momento que te quiera mostrar o platicar algo aunque para ti tal vez carezca de importancia. Aparentemente poco dirá de si mismo, pera será la oportunidad para hacerle preguntas, es importante que aprendas a apreciarlo.

·        Respeta quien es como individuo. Elude cualquier comparación. Recuerda que tu hijo es una creación única. Evita compararlo con sus hermanos, amigos o contigo misma cuando tenías su edad. Acepta, celebra y valora su individualidad.

·        Los pies sobre la tierra. No alimentes a tu hijo diciéndole que puede lograr todos sus sueños porque no es verdad. Ayúdalo a explorar habilidades y talentos de acuerdo a su propia inteligencia. Al saberse enfocado podrá lograr su objetivo y triunfar en esa meta o sueño.

·        Ama y disciplina. Tu adolescente a veces exigirá de manera ruda lo que desea. Recuerda que es impulsivo. Con firmeza y mucho amor hazle saber que es inaceptable ese tipo de comportamiento. Se consistente.
·        No pidas que te incluya, pero cuando te invite, acepta. Tu hijo esta comenzando a independizarse de ti, por ello necesita excluirte. Sin embargo, si te invita a hacer algo con él, acepta siempre. No hay mayor regalo que pueda ofrecerte tu hijo que él mismo.

·        Prepárate para los cambios. Tu hijo está creciendo y algún día llegará a ser adulto y se irá de la casa para formar su propio hogar. Planea entonces que harás cuando ese momento llegue. Tu habilidad para enfrentar y aceptar los cambios que van teniendo lugar ayudarán a tu hijo adolescente a hacerse independiente con más facilidad.

·        Nunca dejes de orar por tú adolescente. Como mamás cristianas, nunca hay que quitar el dedo del renglón. Nuestras oraciones por ellos son como incienso agradable a Dios. Pidamos sabiduría, mucha paciencia y sobretodo amor porque de ellos algún día Dios nos pedirá cuentas. No temas. ¡El está contigo!


“Suba mi oración delante de ti como el incienso, El don de mis manos como la ofrenda de la tarde”  Salmo 141:2

No soy psicóloga, simplemente mamá de dos jovencitas de 14 y 16 años dispuesta a filtrarme entre esos rayos, centellas, arco iris y aire fresco…

¡Dios las bendiga en su hermosa labor de madres!

                                                                       Sinceramente,
                                                                          
                                                                                  Mayela


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